Amor y relaciones

¿Se puede medir el amor? Lo que investiga la psicología

Qué intentaron medir Rubin, Sternberg, Gottman y otros investigadores, qué no puede decir ningún número y por qué una calculadora de amor es solo un juego.

Por Redacción de Mi Calculadora de Amor · · 12 min de lectura

Hay calculadoras que dan un porcentaje de amor, tests que ponen una nota a la relación y cuestionarios que usan los investigadores. ¿Miden lo mismo? No, y la diferencia importa. Aquí repasamos cinco herramientas de la psicología, con sus nombres, sus años y sus límites. Después vemos qué dicen y qué no dicen los porcentajes de una calculadora y terminamos con ocho preguntas para mirar tu relación sin números.

La respuesta corta es que se pueden medir algunas partes del amor, pero ningún número decide cómo es una relación. Por eso la calculadora de amor de este sitio es un juego, solo por diversión.

¿Se puede medir el amor?

Se pueden medir algunos aspectos del amor, como lo que una persona dice sentir o cómo se comporta una pareja, pero no existe un número que mida el amor ni que prediga una relación concreta.

Quien busca cómo medir el amor puede imaginar algo parecido a un termómetro, pero la psicología no tiene un aparato así. Tiene herramientas que miran una parte pequeña, como lo que alguien responde en un cuestionario o lo que se observa cuando dos personas hablan de un desacuerdo.

Lo que esas herramientas sí hacen:

  • Recoger lo que una persona dice sentir en un momento dado u observar cómo se comporta una pareja.
  • Permitir que los investigadores comparen grupos y estudien patrones.

Lo que no hacen:

  • Leer lo que pasa por dentro de alguien: la misma persona puede responder otra cosa otro día.
  • Decidir si una pareja concreta va a durar: ninguna está pensada para eso.

Lo que la psicología ha intentado medir

La psicología ha intentado medir el amor con cuestionarios, con modelos que describen sus ingredientes y con la observación de parejas que conversan, y cada herramienta mira solo una parte. Son ideas de investigación, no pruebas para decidir nada sobre una pareja.

Gustar y amar (Rubin, 1970)

En 1970, el investigador Zick Rubin fue de los primeros en intentar medir el amor: escribió dos cuestionarios, uno de gustar y otro de amar, con 13 afirmaciones cada uno, respondidas en una escala del 1 al 9. Su idea era que amar a alguien y que alguien nos guste son actitudes distintas. Las afirmaciones de amar preguntan, entre otras cosas, por la necesidad de estar con esa persona, las ganas de ayudarla y cuidarla y la sensación de que es especial y exclusiva.

Su límite: recoge lo que alguien dice sentir ese día, no lo que siente la otra persona ni cómo será la relación.

Amor apasionado (Hatfield y Sprecher, 1986)

En 1986, Elaine Hatfield y Susan Sprecher crearon la "Escala del Amor Apasionado" (Passionate Love Scale), un cuestionario para estudiar qué tan intenso es el amor apasionado. Tiene 30 afirmaciones (existe una versión corta de 15) sobre los pensamientos hacia la otra persona, las emociones y los comportamientos, también con una escala del 1 al 9. Se usa en investigación.

Su límite: mide la intensidad de lo que alguien dice sentir en ese momento, no cuánto va a durar una relación.

Teoría triangular del amor (Sternberg, 1986)

En 1986, el psicólogo Robert Sternberg propuso la "teoría triangular del amor", un modelo que describe el amor con tres componentes:

  • Intimidad: cercanía, conexión y sentirse unidos.
  • Pasión: la atracción y las ganas de romance.
  • Decisión y compromiso: decidir que se ama a alguien y, a largo plazo, comprometerse a mantener ese amor.

Mezclados, dan tipos de amor distintos. Intimidad más compromiso es el amor de compañeros, típico de las amistades cercanas y de las parejas de muchos años; intimidad más pasión, el amor romántico; y los tres juntos, el amor completo.

Su límite: es una forma de pensar sobre el amor, no un test ni una nota.

Apego en la pareja (Hazan y Shaver, 1987)

En 1987, Cindy Hazan y Phillip Shaver propusieron que el vínculo entre dos personas adultas que son pareja funciona, en parte, como el vínculo entre un bebé y las personas que lo cuidan. Partiendo de trabajos anteriores con niños de Mary Ainsworth, describieron tres estilos de apego, o formas generales de vivir la cercanía en pareja: seguro, ansioso y evitativo.

Su límite: son tendencias, no etiquetas. Personas de cualquier estilo pueden tener buenas relaciones, y un estilo puede cambiar.

Cómo discuten las parejas (Gottman, desde los años setenta)

Desde los años setenta, John Gottman y Robert Levenson observaron a parejas mientras hablaban de sus desacuerdos. Informaron de que, en las parejas estables y felices, había alrededor de cinco momentos positivos por cada negativo durante un conflicto (la proporción "5 a 1"). También describieron cuatro hábitos que tienden a dañar una relación cuando se repiten: la crítica (atacar a la persona, no al problema), el desprecio, la actitud defensiva y cerrarse en banda (evitar hablar).

Su límite: describe patrones de grupos de parejas, no una cuenta para la próxima discusión. Reconocer uno de esos hábitos no dice que una relación esté mal: solo da algo de qué hablar.

¿En qué se diferencian estas herramientas de una calculadora de amor?

Las herramientas de la psicología miran lo que una persona dice sentir o cómo se comporta una pareja, y una calculadora de amor como la nuestra solo mira letras y un número fijo. Esta tabla las compara:

Herramienta Qué mira Para qué sirve Qué no puede decir
Cuestionarios de gustar y amar (Rubin, 1970) Lo que alguien dice sentir por otra persona Comparar grupos y estudiar patrones Qué siente la otra persona o cómo será la relación
Escala del Amor Apasionado (Hatfield y Sprecher, 1986) Pensamientos, emociones y comportamientos Estudiar qué tan intenso es el amor apasionado Si una pareja va a durar
Teoría triangular (Sternberg, 1986) Tres ingredientes: intimidad, pasión y decisión y compromiso Ponerle nombre a distintos tipos de amor Cuánto amor hay: no es una nota
Estilos de apego (Hazan y Shaver, 1987) Cómo se vive la cercanía: seguro, ansioso o evitativo Entender tendencias al relacionarse Cómo eres: son tendencias y pueden cambiar
Observación de parejas (Gottman, desde los años setenta) Cómo se comporta una pareja al hablar de un desacuerdo Estudiar patrones en los conflictos El futuro de una pareja concreta
Nuestras calculadoras de nombres Las letras de dos nombres y un número fijo que sale de la pareja Jugar, reírse y compartir Nada sobre lo que sienten dos personas

Qué dicen (y qué no dicen) los porcentajes de las calculadoras

El porcentaje de una calculadora de amor dice cómo se combinaron unas letras y un número fijo, y no dice nada sobre lo que sienten dos personas. Lo muestran nuestras propias pruebas: probamos la calculadora de amor con 30.000 pares de nombres elegidos al azar de una lista de 500 nombres de pila muy comunes. No son parejas reales.

Estos fueron los resultados en nuestras pruebas:

  • La media fue de 63,6%.
  • Casi 3 de cada 10 pares (29,4%) sacaron nivel Alta, 1 de cada 8 (12,5%) sacó Explosiva y solo alrededor de 1 de cada 30 (3,3%) sacó Baja.

Si el número midiera amor, no tendría sentido que tantos pares elegidos al azar sacaran Alta o Explosiva. Eso habla de la fórmula, no del amor: la escala es generosa a propósito, porque es un juego pensado para compartir.

Además, el 65% del resultado es un componente fijo que sale de la propia pareja de nombres. El resto son letras en común, vocales y longitud: ningún ingrediente de la fórmula sabe nada de las personas.

¿Es un problema? Para un juego, no: un juego no necesita medir nada, necesita ser rápido, repetible y divertido. Que el resultado se repita permite compartir un enlace y que todo el mundo vea el mismo número. Y el número es como los dados de un juego de mesa: da emoción, pero no decide quién es mejor persona. Si quieres leer un resultado nivel por nivel y sin dramas, mira qué significa tu porcentaje de amor.

Cómo mirar tu relación sin números

Para mirar tu relación sin números basta con conversar sobre unas pocas cosas básicas, y estas ocho preguntas son un buen punto de partida. Elijan un momento tranquilo y respondan por turnos:

  1. Comunicación. ¿Hablan de lo que sienten y de lo que necesitan, y se escuchan de verdad?
  2. Confianza. ¿Pueden contar con la otra persona y estar a gusto a su lado?
  3. Respeto. ¿Cuidan los gustos, las decisiones y los límites de cada persona?
  4. Tiempo juntos. ¿Disfrutan de estar juntos y hacen planes, grandes o pequeños?
  5. Desacuerdos. Cuando no están de acuerdo, ¿pueden hablar sin faltarse al respeto y buscar un acuerdo?
  6. Apoyo. ¿Se alegran de los logros de la otra persona y se apoyan cuando algo sale mal?
  7. Espacio personal. ¿Cada persona tiene tiempo para sus amigos, sus aficiones y para estar a solas, sin culpa?
  8. Ilusión. ¿Siguen con ganas de verse, de contarse su día y de inventar algo nuevo juntos?

No es un examen: no hay respuestas correctas ni puntos que sumar. Si una pregunta incomoda, puede esperar a otro día.

Si prefieren empezar con un juego, el test de amor hace diez preguntas sobre cómo se llevan y muestra "Lo mejor" y "Para cuidar". No es un cuestionario de investigación, sino un punto de partida para conversar, nunca un veredicto. Cómo saber si hay amor entre dos personas amplía estas ideas con diez cosas que mirar.

Para seguir conversando ayudan las buenas preguntas. En 1997, Arthur Aron y su equipo observaron en un laboratorio que dos desconocidos que se hacían preguntas cada vez más personales durante unos 45 minutos decían sentirse más cerca después que quienes hacían preguntas de charla casual (midieron cercanía, no amor). Las 50 preguntas para conocer a tu pareja son originales y sirven para conversar con calma.

Si algo te duele o te da miedo en una relación

Si algo en una relación te duele o te da miedo, ni una calculadora ni un artículo pueden juzgarla: lo mejor es hablar con alguien de confianza o con un profesional. Si eres menor de edad, cuéntaselo a una persona adulta en la que confíes. No hace falta tenerlo todo claro para pedir ayuda: contar lo que pasa ya es un primer paso.

¿Cómo usar la calculadora de amor sin darle más peso del que tiene?

Usa la calculadora de amor como un juego para reírte y para empezar a conversar, y deja los sentimientos y las decisiones fuera del número.

Escribe tu nombre y el de un crush, un amigo o un personaje de serie. Si el resultado te deja pensando, úsalo como excusa para responder una de las ocho preguntas de este artículo.

Se pueden medir algunas partes del amor, pero el amor entero no cabe en un número. Lo que de verdad importa se habla, se escucha y se cuida cada día.

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Preguntas frecuentes

¿La calculadora de amor mide el amor?

No. Nuestra calculadora de amor solo mira las letras de dos nombres y un número fijo que sale de la propia pareja, y no sabe nada de lo que sienten las personas.

En nuestras pruebas con pares de nombres al azar, 1 de cada 8 resultados fue Explosiva: eso habla de la fórmula, no del amor. Es un juego, solo por diversión.

¿Existe un test para medir el amor?

Existen cuestionarios de investigación, pero ningún test decide cómo es una relación concreta. Dos ejemplos son los cuestionarios de gustar y amar de Zick Rubin (1970) y la Escala del Amor Apasionado de Elaine Hatfield y Susan Sprecher (1986).

Miden lo que una persona dice sentir en un momento dado y sirven para comparar grupos y estudiar patrones, no para saber si una pareja funcionará. Los tests y las calculadoras de internet, incluidos los nuestros, son juegos o puntos de partida para conversar.

¿Qué es la teoría triangular del amor?

Es un modelo que propuso el psicólogo Robert Sternberg en 1986 para describir el amor con tres componentes: intimidad, pasión y decisión y compromiso.

Según cómo se mezclen, salen tipos de amor distintos: intimidad más compromiso es el amor de compañeros, intimidad más pasión es el amor romántico y los tres juntos forman el amor completo. Es una forma de pensar sobre el amor, no un test ni una nota.

¿Qué es el apego en las parejas?

Es la idea de que el vínculo entre dos personas adultas que son pareja funciona, en parte, como el vínculo entre un bebé y las personas que lo cuidan. La propusieron Cindy Hazan y Phillip Shaver en 1987.

Describieron tres estilos: seguro, ansioso y evitativo. Son tendencias, no etiquetas: personas de cualquier estilo pueden tener buenas relaciones, y un estilo puede cambiar.

¿Qué pasa si dos personas no coinciden en un test?

No pasa nada grave: un test recoge lo que cada persona responde en un momento, y dos personas pueden ver la misma relación de forma distinta o contestar otra cosa otro día.

Una diferencia es, sobre todo, un buen tema de conversación: comenten qué respondió cada una y por qué, sin discutir quién tiene razón. Y recuerden que ningún test decide si una pareja funciona.

¿Se puede saber si una pareja va a durar?

No. Ninguna herramienta de este artículo, ni un cuestionario, ni un modelo, ni una calculadora, está pensada para predecir una relación concreta.

Lo que pasa en una relación depende de lo que hacen las personas cada día: hablar con claridad, escucharse y apoyarse. Si algo te preocupa, habla con alguien de confianza o con un profesional.

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